25-11-2008

Comentario Crítico al libro ZURDO de Marcelo Sepúlveda

PACTO
Comentario crítico a la obra zurdo de Marcelo Sepúlveda Ríos
por Claudia Kennedy

Hoy es noviembre y con él nace zurdo, nace la palabra que desfila entre el lenguaje de antaño y la finura de la búsqueda futura. La refinada búsqueda, el viaje que hace un poeta hacia aquello que no se alcanza y se sabe imposible de alcanzar. Nuestro culto-des-culto. Desde aquí entonces Sepúlveda se distingue como- no absoluto-. La obra por tanto de Marcelo Sepúlveda Ríos nos provoca una calma similar a los momentos en que nos sentamos en el tono del silencio para imaginar aquello que perdemos en la cotidianidad, luego de este ejercicio nos absorbemos en el propio espiral de nuestros huesos que se quiebran y se saben mortales de tanto andar por el mundo.
Un desasosiego similar a Juan Egaña lo mismo que en su ritmo, no así en la manera de enfrentar los sucesos que nos son propios como poetas porque Sepúlveda no se enfrenta y es esta una peculiaridad de lo latinoamericano, desde donde se asoma también Alberto Moreno para hacer de nexo inconfundible con el autor de Zurdo. Alberto es el representante de una época extasiada en melancolía y Sepúlveda es uno de los actuales exponentes de lo que pronto se sabrá como escuela cuando nos dice en Cruce de Sol bajo las rosas I
Herido entonces visito el matiz enrarecido un ímpetu más cercano desde el rasgo de tus notas que se dilatan y reposan heladas...
Mientras en lo que respecta a la comparación de estilo encontramos que Alberto Moreno en el poema Fruto Máximo no dice:
Heme aquí, solitario, cobarde,/ tendido cual espectro, en la cama/ rodeado de una sombra inquieta/ en una tarde larga
mientras Sepúlveda nos indica:
En un pequeño rincón me refugio/ de la inexplicable/ afición a la melancolía
Y con dicho tono expresa también en su poema Neorromántico III
Arrastrado floto en la tibieza del miedo/ junto a ti confusamente entendí/ que no fui cauce/ de la niebla
Sepúlveda en su obra Zurdo nos menciona la reflexión artística dentro de, por ejemplo, su trabajo en prosa- Acotación para el acople I - por lo que no estamos hoy frente al trabajo de cualquier seudo-escritor, sino que nos sentamos hoy frente a quién trabaja para y por su obra.
Si bien se presentan en Zurdo sobre-adjetivaciones éstas se comprenden dentro de una unidad funcional.
No me queda más que invitarlos a hacer un pacto ZURDO.

San Bernardo
21 de Noviembre de 2008

26-04-2008

Yertos : ensayo introductorio a chena 2


YERTOS
Claudia Kennedy Moreno
San Bernardo, febrero de 2008

Lo que hace posible esta antología es el ambiente que se forma en la presente sub-región y que se ve transportada de distintas maneras a los textos por los autores presentados en Chena. Lo anterior fue parte de lo expuesto a viva voz en una presentación para el primer tomo de Chena: antología de poetas contemporáneos del Maipo. Desde ahí manifesté que existían elementos comunes entre los escritores que conformaban dicha antología, y este símil no era una propuesta vana del antologador, existía y existe una fuerza aún mayor para la conexión Inter. y extra-generacional de los escritores, un algo que escapa a lineamientos etarios, temáticos o de género; mas bien plasmaron un lugar único. Dichos elementos cargaban a los autores del primer tomo de Chena (atentos a disparar sincréticos ambientes). Mas la pregunta que hoy surge es si lo anteriormente señalado se sostiene dentro del segundo tomo de la antología Chena. Puedo entregar a usted un ápice resolutivo señalando la palabra Maipo como de voz indígena, a la vez que nos entrega la imagen de ciudad. Geográficamente integra curso y quietud al ser río y valle, espejo por tanto de conflicto. Ante lo anterior hallaremos distinciones de ruralidad, lo que nos provoca entretejer una suerte de larismo yerto y presente en las viejas y nuevas generaciones.
Ahora ya todo parece suponer que en la medida en que nos alejamos del centro nos volvemos también un nuevo polo (distinto, al primero), sintiendo la negación de la urbe y objetando a ésta como polo único de creación y manifestación artística o política.
No estamos aquí ante una iconoclastría moderna en la creación de imágenes, al contrario, es el desenmascarar la simulación por un encuentro con los espacios de realidad invisible, a la manera de Baudrillard. Aquí los ambientes no son pretextos de autorcillos en la cúspide, aquí el ambiente es denuncia.
Ya nos hemos enterado, los escritores del Maipo, que cuando éste se transforma en un nuevo eje, no se aleja de la oscuridad que le es propia como humedad de acequias.
Además de ello, los elementos entregados por los autores tanto del tomo I como del tomo II de la antología aquí expuesta, entregan el complejo ritmo de la separación, no del cuerpo sino de la cápsula de origen, y ante aquello los autores señalan dimensiones del Maipo como: la política, en donde los paisajes generacionales se vinculan, mediante la presencia de lo natural, la presencia del Chena como espacio de muerte, conflicto político y natural-político en tanto vuelvan a surgir significados, esto en la medida en que si a usted le dicen naturaleza confía ciegamente en la idea de vida, mas con la ruptura histórica la naturaleza-representada por el cerro Chena- se vuelve muerte, desolación y desasosiego. También hallamos restos de urbe mediante la maestranza, y la negación de la misma por los poderes fácticos, -elementos de naturaleza que se confunden con las máquinas-. De lo que precedente debo agregar una cualidad que suele olvidarse dentro del Maipo, y más específicamente dentro de San Bernardo; como testigo puedo hablar de las leyendas aquí suscitadas desde la misma conformación de la comuna-ciudad, como es el caso del HOMBRE CABEZA DE CHANCHO en el cerro Chena, o el JINETE DE COLÓN, o los CACHOS DEL DIABLO en el árbol del parque García de la Huerta. Leyendas todas que forman parte de la identidad de los pueblos, la peculiaridad de estas, que por lo demás sirven para resolver la pregunta inicial, es que adquieren un tono oscuro, una sensación, una atmósfera más que luciferina es un espejo de poder y decisión, son pactos con alianzas de otro mundo. Por ello se deja entrever una separación de los sujetos del Maipo con los demás sujetos.
En definitiva la escenografía del Maipo se ha ido forjando y modelando en el transcurso histórico, y los testigos de aquello son los poetas expuestos en la antología Chena tomo I y II. Todo debido a que los poetas trascienden las imágenes.
Existe por tanto, dentro del Maipo, un abatimiento inextirpable, más que maldito es gris-pesado, en la medida en que él mismo no logre definir su origen, no logre comprender su sentido. Una vez se sienta influyente y magno a la vez que preso y desarraigado del centro, no se sabe mas que invariable y eterno en la misma invariabilidad, nos encontramos entonces sobre un espacio de eterno tránsito. Y son los habitantes del propio Maipo, como ya he mencionado, quienes distinguen su weltanschanung salvaje. Ya que el curso histórico del Maipo lo empuja hacia una constante pugna. Por ello hago mención a elementos de industria y naturaleza, elementos de metal y madera, una contraposición que aviva la idea de conflicto. Dicha experiencia si bien, por si sola, no es propia del Maipo, si lo es acompañada de los espacios de larismo yerto en su exhalación. Mas prima el desasosiego.
Magallanes Moure (padre del segundo tomo de la antología Chena) anuncia su ambiente cuando expone:
"...Revuelan nuestras almas / errantes, ignorando qué escondido / rincón de tierra guarda sus despojos..."
También el padre del primer tomo nos muestra estados similares cuando expone:
"Hacia dónde huimos, arrancándonos las carnes?..."
Existe, en Maipo, una abstracción que nos desgrana los ojos sin saber dónde han de parar, es la incertidumbre de la caída perpendicular entre las épocas, es el desasosiego de los artista al no dar nada por cierto, en la medida en que se les presente confuso.
Lo único para creer es la poesía y ésta no se presenta táctil sino al espíritu porque un montón de hojas se desquebrajan como los habitantes de la provincia; ésta es la imagen de ambas antologías, es la conexión artística entre los tomos de Chena, un espejo de ambientes. Aquí se halla el tono del Maipo, ¡OH el tono (razón tenía Pérez al hablar del tonoísmo) en el soplo yerto del Maipo!.




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18-01-2008

Comentario critico a "la croa del sapo"y antinomia del ocio

Pasión Inútil

Comentario crítico a la obra de Natalia Orellana:
“Antinomia del Ocio”
por Claudia Kennedy M.

Sea Kierkegaard, Heidegger, Pascal o Sartre lo cierto es que la pulsión de la humanidad por comprenderse, nos ha llevado a la redefinición de algunos conceptos que, aunque simples, han simbolizado el trayecto del hombre y la mujer por la propia vida. Tales conceptos son por ejemplo el temor y la angustia. La palabra entonces adquiere no solo forma sino también función.
En la obra Antonimia del Ocio de Natalia Orellana se encuentran gratas formas y funciones; gratas no por que nos hagan desfallecer de risa, sino porque poseen un dulce sabor a trabajo escritural.
Ahora bien de manera más detallada podré decir que en la obra señalada el hablante femenino observa su propio pasado desde donde describe la ausencia y el dolor de la no posesión. Esto ultimo se ha dispuesto a modo de una enumeración emotiva-en crecimiento. Lo que hace que el lector se pregunté: ¿qué nos depara el resto de la obra?, en la medida en que la examinación se traslada de soneto en soneto(porque Orellana ejercita su labor a través de los sonetos como una revitalización de los soportes literarios)
Se puede apreciar tanto el encierro como la liberación de la poeta en uno de sus espacios de acción, su realidad utilitarista. Este movimiento hacia la liberación se generaría por medio de lo literario. Aun cuando se aprecie que lo literario sea un fármaco, esto es un remedio a la vez que un venenito, en la medida en que la autora consienta que lo mismo que la libera es aquello que la enajena temporalmente, tas ello, dice la autora “Su señoría, me declaro incompetente”, la angustia aparece de modo sutil en la aproximación a la incompetencia del hablante entendido como la incertidumbre del hacer y de las consecuencias del hacer.
Bien que encontramos entonces una reflexión acerca de su labor literaria, más que de su propia forma existencial, la reflexión literaria se desenmascara por medio de un respeto eterno a los poetas, a la tradición artística. Ello se manifiesta cuando asume que no es labor fácil ser poeta.

“tengo en mi tobillo un poeta frustrado...
No sé dar cuerda a la literatura”
(soneto V)

Se declara incompetente en los dos espacios de acción manifestados en la presente obra. Sin embargo lo real es que son los espacios, tanto universitarios como literarios, quienes no le entregan lo que ella desea; un sentido de perfección propia destinada hacia la capacidad múltiple del sujeto que hacen prever la resolución del conflicto a futuro. Una pugna que expulsa sus primeros pasos literarios dentro de la presente obra, lo que torna aún más interesante su proyecto escritural.
Es bueno ya aclararle a la autora como señalaba Quevedo que “valiera más a España langosta perpetua que licenciados al quitar”.

Confusión o desarme, tales palabras, tal ambiente emotivo se potencia o crece dentro de las simbologías propias de la mujer. Sectores del cuerpo humano femenino son espejos de ANTÍTESIS, (a la vez que refleja sus elementos de formación simbolistas) pero esta figura retórica es acercada a su visión existencialista a la vez que aparece la prosopopeya y la conjunción emotiva del libro.

Por otro lado su obra ofrece un aspecto interesante cuando Natalia Orellana se desnuda y apela a su yo íntimo no únicamente en su poema autorretrato (clara mención a lo que digo), si no porque en cada poema hay al menos un par de versos que la plasman flotando-adolorida sobre su propio cuerpo, su propio texto.
También resulta llamativamente distinto, hoy, la utilización de un lenguaje propio del área del Derecho, lo que le otorga a los textos un dinamismo juguetón que manifiesta su postura literaria, en tanto ratifica el hecho de que el soporte de la literatura puede variar, pero el área temática es la que se vincula con los verdaderos remesones artísticos. Es así como no se extirpa su propia mirada decadente dentro del cambio entre prosa y soneto, pero sí hay que señalar que se potencia su propia formación, es decir la prosa poética, entregada por la autora de Antonimia del Ocio, refleja su propia exhalación lingüística. Por ello es que les digo, respecto de Natalia que: Leer su prosa poética es también escucharla. Entonces les afirmo que hay una pulsación, un algo irreversible, una semilla que invito a ustedes descubrir.
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La Magia Canta
Comentario crítico a la obra de Beatriz Montecino:
“La Croa Del Sapo”
por Claudia Kennedy M.

Existe en la obra de Beatriz Montecino un principio romanticista forjado en la contemplación de la natura mas se aleja en pequeños causes de James Thomson por esa proximidad social de intensa inquietud. Se contempla al hablante como alejada y pasiva, así como desafiante ante el inminente futuro de los hombres, seres internos en la tierra y partícipes de un mundo en ocasiones mágico cuando envuelve al mundo natural. Es así señoras y señores existe una mirada que describe el circular ritmo de vida de quienes integran el espacio natural.
Beatriz Montecino, autora del libro “La Croa Del Sapo” se muestra pasiva y por ello se auto define descompuesta en la acción presente, más con un futuro, que como ya se ha manifestado, avizora la acción más certera desde la quietud.
De Esta manera la escritora describe a su espacio de no-acción como un espectro sagrado que vive. Desde allí se visualiza aquella punción entre lo permitido y lo prohibido. Se manifiesta el peligro de lo no-real pero a su vez hace posible alejarse de la nefasta hiperrealidad. Dentro del mismo espacio pero vinculada con la acción del humano, se aprecia un suave acercamiento al espacio social de trabajo, pero no cualquier paisaje de trabajo, sino aquel emanado desde el subsuelo, desde la tierra negra y pesada.
Dentro de la línea de la autora se distingue que el acercamiento romántico a la natura se vuelve Larica cuando integra los espacios de su propio mundo, de aquel paraje que cuenta con ella como un sujeto en movimiento. Desde allí nos dice:
“...Nunca más tendederos con sacos
ni hojotas que ondeen en el aire
ni tortillas en horno de barro
ni rescoldos de brasas quemado

solo gime..........la ausencia su rastro.”
(MI CIA ROSA FLOR)
Por lo demás permitámonos jugar con la imagen que le da nombre al libro y así comencemos a croar y a saltar como lo hace un anfibio, pues éste no se queda quieto sobre una única roca, sino también juega con los espacios y los sonidos, es así como se presenta una utilización de los espacios en la hoja que se traduce como un pequeño-gran juego de luces y aromas, un juego visual-estructural (sin la experimentación parnasiana) pero presentando una leve conjunción del inconsciente sobre ellos. Tan leve que se desarma en pasitos.

“Miradas de escarcha
Gotean tibieza
La gente pasa
Sobre lágrimas”
(20)

Ahora los invito a la lectura de La croa del Sapo una vez se avive el mismo croar del libro junto a Beatriz Montecino el canto de una poeta sobre las ramas de la literatura San Bernardina.


Hegemonía ¿manía?

Claudia Kennedy Moreno Tags: Claudia Kennedy, poesía chilena actual, poesía femenina, literatura chilena, kennedy, poeta kennedy, ´crítica literaria, critica, crítica literaria chilena, poemas,